
Mamá, el lobo de caperucita existe....
Estaba de pie sobre la avenida que pasa frente a la terminal esperando abordar la acostumbrada buseta, la tarde transcurría igual que todas las tardes, mucho calor, la gente comprando mango biche, chontaduro, agua de coco y demás, cuando así de la nada se escucho, “el lobo”, “el lobo” y después de este rugido el movimiento de carritos, carretas y sombrillas empezó a hacerse masivo.- Me imagine al lobo de caperucita roja que se trago a la abuela de un solo mordisco por la manera en que todos estos vendedores ambulantes empezaron la huida, al voltearme, me di cuenta para mi sorpresa que no era un lobo, peludo y de dos metros, era una camioneta de policías la que se acercaba y a su paso iba recogiendo la mercancía de los vendedores que no alcanzaron a partir.
La pregunta es, ¿En donde esta el crimen de estos personajes como para que la policía los persiga de esta manera?, - Nosotros no estamos robando, tampoco estamos vendiendo droga en una esquina y mucho menos atentamos contra la moral publica- dice doña Carmela una de las tantas vendedoras de chontaduro que debe echarse a cuestas su platón para arrancar a correr con todo y sus años. Doña Carmela también nos cuenta que cada día para ellos es un verdadero trabajo, ya que se exponen a que les sea retenida la mercancía o que los pocos que se resisten sean confinados en una estación después de haber recibido un poco de maltrato.
Ellos, son simples ciudadanos que han encontrado en las ventas ambulantes una alternativa para sobrellevar el peso del desempleo y la mala condición económica de sus familias, al país se le crea una cortina de humo con indicadores que muestran que el nivel de desempleo ha disminuido, en esas encuestas se toman los sub-empleos entiéndase como las mismas ventas ambulantes para elevar cifras, pero si se va a la practica, observamos que son estos mismos sub-empleos los que son perseguidos todos los días en diferentes zonas de la ciudad.
Debemos entender que soluciones como los subempleos no son mas que calmantes para una enfermedad grave que es la falta de oportunidades laborales, pero que ya que se están presentando y por lo menos hasta que se obtenga una medida al problema en general, no se debe perseguir, porque al que persiguen por vender un mango viche a $ 200 en un anden es el mismo que se puede cansar de esa persecución y terminar robando en la esquina de al lado, al fin de cuentas es mas sano, por lo menos no le tienen miedo a los lobos.